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Origen de los animales

Hace millones y millones de años, en la Tierra no había ni un solo animal… ¡Solo había rocas, agua y plantas! Pero entonces, como por arte de magia, aparecieron los primeros animales. ¿Cómo sucedió? Bueno, la verdad es que no lo sabemos a ciencia cierta literalmente y nunca mejor expresado.

Algunos científicos piensan que los animales evolucionaron a partir de organismos unicelulares más simples, mientras que otros escépticos creen que los animales fueron creados por un ser divino (enfoque conocido como abiogénesis, descartado en la ciencia y contrario a los experimentos probados de Pasteur). Sea cual sea la respuesta, lo que sabemos es que los animales se han diversificado en una gran cantidad de formas increíbles.

¡Imagina, hay animales con plumas, escamas, pelo, sin piernas, con ocho patas y hasta algunos que brillan en la oscuridad! ¡Es como si la Naturaleza hubiera sacado todos los colores del arcoíris y los hubiera mezclado para crear todas estas maravillas!

Todo comenzó hace unos 4 mil millones de años, cuando la Tierra era un lugar inhóspito lleno de lava y gases tóxicos. Pero poco a poco, las moléculas fueron evolucionando y creando estructuras más complejas, como las células.

Las células son como pequeñas fábricas que producen energía y realizan distintas funciones en los seres vivos. Y a partir de ellas, se formaron organismos más complejos como las bacterias, las algas y los hongos.

Pero fue gracias a la evolución que estos organismos comenzaron a adaptarse al medio ambiente y a desarrollar características únicas, como las patas, las alas, los ojos y los dientes. Así surgieron los animales más simples, como los gusanos y las esponjas de mar.

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Con el tiempo, los animales evolucionaron y se diversificaron en una gran cantidad de formas, dando lugar a criaturas marinas como los tiburones y las ballenas, y también a los animales terrestres como los dinosaurios y los mamíferos.

Durante miles de millones de años, las criaturas unicelulares tuvieron el planeta para ellas solas, flotando a través de los océanos en felicidad solitaria. Algunos microorganismos han intentado arreglos multicelulares, formando pequeñas secuencias o filamentos celulares. Pero estas empresas tenían obstáculos. La célula única gobernaba la Tierra.

Luego, más de tres mil millones de años después de la aparición de los microbios, la vida se volvió más compleja. Las células se organizaron en estructuras tridimensionales. Comenzaron a repartirse el trabajo de la vida y así unos tejidos se encargaban de la locomoción por los alrededores mientras que otros comandaban o digerían o fabricaban su propio alimento. Desarrollaron nuevas formas para que las células se comunicaran y compartieran recursos. Estas complejas criaturas multicelulares fueron los primeros animales y tuvieron un gran éxito. Poco después, hace unos 540 millones de años, estalló la vida animal, diversificándose en un caleidoscopio de formas en lo que se conoce como la Explosión Cámbrica. Rápidamente surgieron prototipos para cada plan de formas animales, desde caracoles de mar hasta estrellas de mar, desde insectos hasta crustáceos. Cada animal que ha vivido desde entonces ha sido una variación de uno de los temas que surgieron durante ese período.