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Mitología inca: cultura e historia de los Incas

La mitología Inca es un conjunto de historias y creencias que los antiguos Incas tenían sobre sus dioses y su forma de vida. Los Incas eran un pueblo que vivía en América del Sur, en la región de los Andes. Su cultura y tradiciones eran muy ricas y diversas, y la mitología era una parte muy importante de ellas.

Los Incas creían en muchos dioses –y diosas– cada uno de los cuales tenía su propia historia y personalidad. Algunos de los dioses más importantes eran Inti, el dios del sol; Mama Quilla, la diosa de la luna; y Pachamama, la diosa de la tierra. Estos dioses estaban relacionados con la naturaleza y eran muy importantes para los Incas, ya que creían que eran los responsables de mantener el equilibrio en el mundo.

La mitología Inca también incluía historias sobre héroes y heroínas, como el famoso Inca Pachacútec, quien lideró la expansión del Imperio Inca y se le atribuyen varios logros importantes. Los Incas también tenían historias sobre criaturas sobrenaturales, como los huacas, que eran espíritus de lugares sagrados y objetos, y los amarus, que eran serpientes gigantes que protegían los ríos y lagos.

Además, los Incas tenían rituales y festivales importantes que estaban relacionados con la mitología. Por ejemplo, el Inti Raymi, que era una ceremonia en honor al dios del sol, se celebraba cada año en el solsticio de invierno. Los Incas creían que a través de estos rituales podían conectarse con los dioses y pedirles su protección y bendición.

La mitología Inca es un conjunto de historias y creencias que los Incas tenían sobre sus dioses, héroes y criaturas sobrenaturales. Estas historias eran muy importantes para su cultura y forma de vida, y aún hoy en día se siguen contando y celebrando en algunos lugares de América del Sur.

La religión Inca, así como muchas religiones de los pueblos nativos americanos, consideraban que sus deidades eran seres de la naturaleza y, por tanto, es posible observar la creencia en varios dioses. Además, los incas también tenían mitos sobre la creación de su pueblo, como se encuentran en prácticamente todas las religiones del mundo.

El dios creador, con características de dios cultural, es Viracocha, descrito como un anciano de los cielos, amo y señor del mundo. Por ser él quien creó la Tierra, los animales y los seres humanos y era el poseedor de todas las cosas, los incas lo adoraban sin ofrecerle sacrificios ni tributos.

Creó, destruyó a los hombres y los volvió a crear de piedra. Luego los dispersó en las cuatro direcciones. Como héroe de la cultura, enseñó a los humanos diversas técnicas y oficios. Realizó numerosos viajes hasta llegar a Manta (Ecuador), desde donde partió cruzando el Océano Pacífico. Según una versión, en una vasija hecha con su tapa; otra versión dice que caminó sobre el agua.

Inti, el dios Sol, era la deidad patrona de la casa real. Su calor benefició a la tierra andina e hizo florecer las plantas. Fue representado con un rostro humano en un disco radiante. La gran Fiesta del Sol, el Inti Raymi, se celebraba en el solsticio de invierno. Para darle la bienvenida al Sol, le ofrecieron una fogata, donde quemaron una víctima en sacrificio, junto con hojas de coca y maíz.

La esposa de Inti era Mama-Kilya, la Madre Luna, quien estaba a cargo de regular los ciclos menstruales de las mujeres. El dios de la lluvia, Apu Illapu, era una deidad agrícola. En la estación seca realizaban peregrinaciones a los templos dedicados a Illapu, construidos en regiones altas. Si la sequía era muy persistente, ofrecían sacrificios humanos. Los Incas creían que la sombra de Illapu estaba en la Vía Láctea, de donde brotaba agua que caería a la Tierra en forma de lluvia.

Otros dioses importantes son la Pachamama como hemos indicado que es la la madre tierra, del mundo de las cosas visibles, señora de las montañas, las rocas y los llanos; y Pachacámac, el espíritu que anima el crecimiento de todas las cosas, espíritu padre de los cereales, los animales, las aves y los seres humanos.

Leyendas incas

Hace millones de años, Viracocha (creador del Universo) dio vida a sus dos hijos, Mama Oclo (hija de la Luna) y Manco Capac (hijo del Sol), quienes fueron colocados por él en sus respectivas islas, la del Luna y la del Sol, que se encuentran en el lago Titicaca. Los dos juntos tenían el deber de encontrar un lugar para construir su imperio.

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Llegando a la región del altiplano andino, donde hoy se encuentra la ciudad del Cuzco, Manco enterró su vara en la tierra, la cual abrió una grieta y la tapó, y así empezó a llamar a ese lugar Cuzco (ombligo del mundo). . Durante años, este lugar fue considerado la capital del Imperio Inca y fue donde se ubicaron las fortalezas históricas del Imperio Inca.

La ciudad del Cuzco fue construida en forma de puma, con la fortaleza de Sacsahuaman situada en su cabecera. Esta región está cubierta de misterios, como un túnel que conecta las dos ciudades, desde Cuzco hasta el Kkoricancha (Templo del Sol), donde hoy se encuentra la Iglesia de Santo Domingo.

Pero, además de eso, hay una historia que dice que la cabeza de Atahualpa, el último emperador inca, fue enterrada en la ciudad de Cuzco, cuyo propósito era que, con el tiempo, la tierra reconstituyera su cuerpo y así pudiera volver a liberar al imperio de manos de aquellos que no supieron respetar la cultura de un pueblo que se desarrolló más rápidamente que los europeos.

Otra versión de la leyenda dice que después de una gran inundación solo se salvaron un hombre y una mujer, siendo estos Mama Oclo y Manco Capac. Fueron arrastrados en una balsa desde Totora hasta las orillas del lago Titicaca y partieron en busca de un nuevo lugar para vivir. Llegando a la región del altiplano andino, se dice que Manco Cápac enterró su vara y nombró a ese lugar Cuzco (ombligo del mundo), a partir de ahí se inició el espléndido Imperio Inca.

Quinto Sol

Los Incas creían que vivían en el quinto mundo. Cada uno de los mundos anteriores había durado mil años, y cada mil años aparecía un nuevo Sol que reiniciaba la recuperación de los años. Y, cuando pasara el momento entre dos edades, estaría Pachacuti, que significa inversión del mundo, un tiempo de grandes transformaciones, un tiempo de destrucción,  desolación y restauración. Por eso, la destrucción y conquista española fue vista por los incas como Pachacuti.

Este aspecto del tiempo también existe en los conceptos cristianos, el Juicio Final bíblico, pero en lo bíblico se percibe como un futuro, ya que Pachacuti estaba ocurriendo en ese momento y terminaría con el regreso del nuevo Sol.

Los incas creían en una cosmología en la que el mundo había pasado por cinco ciclos o edades llamados «Suyos». Cada uno de estos ciclos estaba marcado por un Sol y cada Sol era gobernado por un dios diferente. El quinto y último Sol, que es el que estamos viviendo actualmente, fue creado por el dios Viracocha.

Según la mitología inca, el Quinto Sol es la era de la armonía y la felicidad, donde la humanidad vive en paz y armonía con la naturaleza. Esta era está destinada a terminar con una gran catástrofe natural que podría ser provocada por un gran terremoto, inundación o erupción volcánica.

La creencia en el Quinto Sol influyó en la forma en que los incas veían su mundo y su relación con la naturaleza. Creían que estaban destinados a vivir en armonía con la naturaleza y cuidarla para asegurar la continuidad de esta era. Para ello, realizaban ceremonias y ofrendas a los dioses, y cuidaban y respetaban los recursos naturales de sus tierras.

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En resumen, el Quinto Sol de los incas es una creencia fundamental de su mitología y una influencia importante en su relación con la naturaleza y su forma de vida en general.

Historia de los incas

Para conocer mejor la cultura y mitología inca debemos profundizar primeramente en su contexto histórico, su desarrollo, su estilo de vida y su organización social.

La historia de los incas se remonta a hace unos 500 años, cuando la civilización inca empezó a tomar forma en la región de Cuzco, en lo que hoy es Perú. La leyenda cuenta que el primer Inca, Manco Capac, y su esposa, Mama Ocllo, emergieron de las aguas del lago Titicaca y fundaron la ciudad de Cuzco.

Durante los siguientes siglos, los incas crecieron y se expandieron, construyendo un vasto imperio que abarcaba gran parte de Sudamérica. Los incas eran conocidos por su impresionante arquitectura, su sistema de caminos y puentes, y sus innovaciones en agricultura y tecnología.

El imperio inca fue gobernado por una serie de emperadores, o «sapa incas», cada uno de los cuales expandió el territorio y la influencia de la cultura inca. Uno de los emperadores más famosos fue Pachacuti, quien transformó a los incas de una tribu guerrera a un imperio bien organizado.

Los incas también desarrollaron un sistema de gobierno centralizado, con una casta sacerdotal que supervisaba los asuntos religiosos y una clase gobernante de nobles que supervisaba los asuntos políticos y militares. La economía del imperio se basaba en la agricultura, con técnicas avanzadas de terrazas y riego que permitían cultivar cultivos en las difíciles condiciones de los Andes.

Los incas también fueron conocidos por su religión politeísta. El dios principal era el sol, al que se consideraba el padre del emperador y la fuente de toda vida. Los incas también practicaban sacrificios humanos y animales, y construían templos y lugares de adoración en todo el imperio.

Sin embargo, la historia de los incas también está marcada por la violencia y la conquista. El imperio inca se expandió a través de guerras y conquistas, y los incas exigían tributos y mano de obra de los pueblos conquistados. También hubo rivalidades y luchas internas dentro del imperio, y finalmente los incas fueron conquistados por los españoles en el siglo XVI.

A pesar de la conquista, la cultura inca ha sobrevivido hasta el día de hoy. Los descendientes de los incas aún mantienen muchas de las tradiciones, religiones y costumbres de sus antepasados, y la impresionante arquitectura y tecnología inca siguen siendo admiradas por todo el mundo.

Los incas crearon un imperio que se extendía desde el norte de lo que hoy es Colombia hasta el sur de Chile y Argentina. Y no solo controlaban un territorio enorme, sino que también tenían una compleja organización política, social y económica que les permitió crecer y desarrollarse como civilización.

Para que te hagas una idea, los incas tenían un gobierno centralizado con un emperador (o «Inca») al frente, que se consideraba un dios en la tierra. Además, dividían su territorio en cuatro regiones principales y cada una tenía su propio gobernante o «curaca».

Pero eso no es todo, los incas también eran expertos en la agricultura y la construcción. Cultivaban maíz, papa, quinua, yuca y otros cultivos en terrazas escalonadas en las montañas, y construyeron caminos y puentes impresionantes que conectaban todo el imperio.

Viracocha, el origen de todo

Según los Incas, el creador supremo del mundo fue Viracocha. Creó a los hombres de arcilla y los colocó en cuevas, de las cuales emergieron al mundo exterior. También creó el sol, la luna y las estrellas del lago Titicaca. Sin embargo, la deidad más importante para los incas era Inti, el dios sol. Envió a sus dos hijos Manco Cápac y su hija Mama-Quilla (diosa de la Luna, la fertilidad, el matrimonio y la mujer) a una Tierra caótica y oscura. Manco Cápac y Mama-Quilla estaban casados. Llegaron surgiendo de las aguas del lago Titicaca y, en busca de un lugar donde establecer su reino, se dirigieron hacia el noroeste hasta el valle del río Huatanay.

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Allí, Manco revolvió la tierra con su vara, encontró suelo espeso y fértil y llamó al lugar Cusco («ombligo del mundo»). La ciudad se convirtió en el centro del poder, la religión y la cultura incaica. Manco Cápac se convirtió en rey y comenzó a enseñar el arte de la civilización a los hombres. Todos los reyes incas se consideraban descendientes de Manco Cápac.

Viracocha es conocido como el dios creador, el que dio origen al mundo y a los seres vivos. ¡Un auténtico manitas! Se dice que tenía barba blanca, y que llevaba una túnica blanca y un bastón. Vamos, que parecía un abuelito sabio.

Cuenta la leyenda que, en un principio, la Tierra estaba cubierta por agua, ¡y Viracocha quería crear tierra firme! Así que, con su bastón, empezó a levantar montañas y a crear ríos y valles. ¡Un auténtico artista de la construcción!

Pero Viracocha no solo era bueno construyendo, ¡también era un dios muy creativo! Se dice que creó a los primeros seres humanos a partir de piedras y les dio vida. ¡Como si fuera un escultor!

Pero cuidado, porque Viracocha no era solo un dios creador, sino también destructor. En una ocasión, decidió inundar el mundo para castigar a los seres humanos por su maldad. Pero, al final, se arrepintió y salvó a una pareja de humanos para que repoblaran la Tierra.

¡Y así es Viracocha, el dios creador, constructor, escultor, destructor y salvador! Un auténtico todoterreno divino.

Pachacuti, gobernante destacado de los Incas

Pachacuti es uno de los personajes más importantes de la cultura Inca, fue el noveno gobernante del imperio incaico, y se dice que fue el responsable de la expansión y consolidación del mismo. Él y su familia pertenecían a la nobleza cuzqueña y eran líderes militares y religiosos.

Según la leyenda, Pachacuti recibió una visión del dios Inti, quien le ordenó expandir y fortalecer el imperio Inca. Así, lideró una serie de guerras y conquistas que llevaron a la incorporación de nuevos territorios y pueblos al imperio.

Una de las acciones más destacadas de Pachacuti fue la fundación de la ciudad de Machu Picchu, la cual se cree que fue construida como un complejo palaciego y religioso para el mismo Pachacuti. Además, también impulsó la construcción de importantes obras públicas como carreteras, puentes y sistemas de riego para la agricultura.

Pachacuti también fue un importante líder religioso y se dice que implementó una serie de reformas religiosas que ayudaron a consolidar la religión incaica como la principal del imperio.

En resumen, Pachacuti fue un líder militar, político y religioso que logró expandir y consolidar el imperio incaico, así como impulsar importantes proyectos de infraestructura y reformas religiosas. ¡Un personaje realmente importante en la historia detrás de la cultura inca!

Quédate con el dato

Los Incas eran excelentes ingenieros y arquitectos. Construyeron estructuras impresionantes, como la ciudad de Machu Picchu, sin el uso de la rueda ni del hierro.

La comida era muy importante para los Incas. Tenían una gran variedad de papas y maíz, y también comían animales como alpacas y llamas.

Los Incas tenían una forma muy particular de comunicarse: utilizaban nudos en una cuerda llamada quipu para llevar registros y hacer cálculos.

El Imperio Inca no tenía dinero. En su lugar, utilizaban trueque y un sistema de intercambio de bienes y servicios llamado «ayni».

Los Incas eran muy avanzados en medicina y utilizaban hierbas y plantas medicinales para tratar enfermedades y dolencias.

Los Incas eran también conocidos por sus textiles y joyería, que eran elaborados con gran habilidad y detalle.

Los Incas tenían una gran devoción por el sol y celebraban el Inti Raymi, una festividad en honor al dios sol.

Los Incas no usaban nombres escritos, sino que se identificaban a sí mismos y a su linaje a través de la tradición oral y el uso de símbolos.

Los Incas tenían una tradición de sacrificios humanos, aunque estos eran principalmente simbólicos y no tan comunes como en otras culturas precolombinas.